El ministro de Justicia, Jaime Gajardo, defendió el actuar de Gendarmería tras la revelación de una fiesta clandestina en el penal Santiago 1, donde aproximadamente 23 internos participaron en un evento que incluyó asado, whisky, música a alto volumen y el uso de teléfonos celulares. Este incidente ha generado un escándalo significativo en el sistema penitenciario chileno.
La fiesta fue descubierta el pasado domingo, cuando se difundieron videos en redes sociales que mostraban el festejo en el módulo 35 del penal Santiago 1. Como resultado de esta situación, se llevó a cabo un allanamiento, se inició un sumario administrativo y se presentó una denuncia ante el Ministerio Público. Las imágenes del evento fueron grabadas y compartidas por los propios participantes, quienes posteriormente fueron trasladados a celdas de aislamiento.
En respuesta a este episodio, el ministro Jaime Gajardo calificó la situación como “inaceptable”. Sin embargo, también destacó que Gendarmería actuó de manera inmediata una vez que se conocieron las filtraciones de las imágenes. En una entrevista con Radio Duna, el ministro afirmó: “Gendarmería tiene el control en los establecimientos penales… Estamos investigando quiénes permiten la entrada de elementos prohibidos porque nuestro objetivo es desbaratar las redes que están operando dentro de las cárceles”.
En cuanto a la forma en que se introdujeron el whisky, la carne, los parlantes y los celulares al módulo 35, Gajardo no descartó la posibilidad de que personal penitenciario estuviera involucrado. “Hay ingresos de elementos prohibidos que superan los controles. Probablemente, haya funcionarios involucrados y por eso hay una investigación. Además, hubo falta de control directo en ese módulo”, sostuvo.
A pesar de este incidente específico, el ministro mencionó que el Gobierno ha implementado medidas para combatir la corrupción interna en el sistema penitenciario. “No teníamos una estrategia decidida para combatir la corrupción, pero hoy los funcionarios que se apartan de sus funciones se van a la cárcel”, aseguró.
Gajardo también defendió los avances en materia de seguridad penitenciaria, indicando que, al observar los índices, se ha logrado una disminución considerable en las cifras de incidentes. “Hemos aumentado los escáneres corporales para las entradas, tenemos inhibidores de celulares y mayor inversión en elementos de seguridad para Gendarmería”, afirmó.
El ministro también abordó el problema estructural de la capacidad carcelaria en Chile, señalando que actualmente hay 62,900 personas recluidas, mientras que la capacidad es de 45,000, lo que representa un 40% de sobrepoblación. Gajardo advirtió que algunas regiones enfrentan situaciones más críticas que otras.
Respecto a la necesidad de cárceles más aisladas o con regímenes más estrictos, como han propuesto algunos candidatos presidenciales, Gajardo explicó que los recintos de máxima seguridad en Chile ya operan con ocupación reducida para garantizar un control pleno. “Las cárceles más peligrosas las mantenemos con un tercio de ocupación. Allí hay regímenes muy estrictos, celdas con monitoreo 24 horas y solo dos horas de patio. Es uno de los sistemas más duros de Sudamérica. Por eso Larry Changa -por ejemplo- pidió que no lo trajeran a Chile”, comentó.
El módulo del penal Santiago 1 donde ocurrió la fiesta corresponde a internos de mediano compromiso delictual, lo que implica que un episodio de esta naturaleza “no se verá en módulos de máxima seguridad”, aseguró el ministro.
