El Banco Central de Chile ha publicado este martes su informe de Cuentas Nacionales correspondiente al tercer trimestre de 2025, revelando una desaceleración en la actividad económica durante este período.
El producto interno bruto (PIB) creció un 1,6% en comparación anual, impulsado por un aumento en la demanda interna que alcanzó una variación del 5,8%, gracias a la inversión y el consumo. Además, se revisaron al alza las tasas de variación del PIB para los trimestres anteriores, pasando de 2,5% a 2,6% en el primer trimestre y de 3,1% a 3,3% en el segundo trimestre.
El crecimiento del 1,6% en el tercer trimestre se sitúa dos décimas por debajo de la cifra preliminar del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec), que había reportado un 1,8%. Esta discrepancia se atribuye a la actualización de información básica utilizada para la elaboración de indicadores de coyuntura y al proceso de conciliación de oferta y uso trimestral.
El tercer trimestre de 2025 tuvo un día hábil más que el mismo período del año anterior, lo que generó un efecto calendario de 0,2 puntos porcentuales en el crecimiento. Según el informe, la expansión del PIB fue principalmente impulsada por el comercio y los servicios personales y empresariales, mientras que la actividad minera experimentó un retroceso que compensó parcialmente el crecimiento general.
Desde la perspectiva del gasto, el aumento en la actividad económica se sustentó en un mayor consumo e inversión, aunque este efecto fue parcialmente contrarrestado por las exportaciones netas. El consumo de los hogares creció un 2,9% en el tercer trimestre, con incrementos en todos sus componentes. El mayor impacto se observó en el consumo de servicios, destacando el aumento en gastos en salud, restaurantes, hoteles y transporte.
Los bienes no durables también mostraron un aumento, con mayores compras de vestuario y alimentos, mientras que el consumo de bienes durables fue impulsado principalmente por las ventas de productos tecnológicos.
El informe también señala que las exportaciones de bienes disminuyeron un 0,6%, principalmente debido a una contracción en los envíos de cobre. Sin embargo, las exportaciones de oro, alimentos y productos químicos aumentaron, y las exportaciones de servicios crecieron un 4,6%, reflejando un mayor gasto en turismo.
