En medio de un intenso debate sobre la validez de las encuestas tras las recientes elecciones, el analista y académico Alberto Mayol ha respondido a las severas críticas del excandidato presidencial Franco Parisi, quien acusó a varios encuestadores de “manipular” datos y de operar políticamente en su contra.
Parisi, quien fue candidato por el Partido de la Gente (PDG), se refirió a Mayol, a Cadem y a Roberto Izikson como “terroristas de la encuesta”, argumentando que las encuestas distorsionadas perjudicaron su desempeño electoral. En sus declaraciones, Parisi sostuvo que su candidatura se vio afectada por la percepción de un “voto perdido” debido a estas encuestas.
En respuesta, Alberto Mayol reconoció en una entrevista con TVN que, efectivamente, las encuestas han sido utilizadas como herramientas para influir en las candidaturas en Chile y en otros lugares. “Tiene razón en ese punto. Las encuestas se han usado como mecanismo, en Chile y muchas partes, para levantar y bajar candidaturas. Son una herramienta electoral”, afirmó.
Sin embargo, Mayol advirtió que las acusaciones de Parisi cruzan una línea peligrosa. “Está en el límite, no solo impropia moralmente, sino que fuera de la ley”, declaró, calificando las afirmaciones de Parisi como calumnias. El sociólogo defendió con firmeza el trabajo de su equipo en La Cosa Nostra y rechazó cualquier insinuación de manipulación de los resultados.
“Dice que manipulamos los datos y eso es gravísimo. Yo me estoy jugando un prestigio y vengo a defender lo que hemos trabajado. Entonces me parece vergonzoso que alguien diga algo así”, expresó Mayol.
Además, el analista ofreció a Parisi la posibilidad de revisar sus bases metodológicas para disipar cualquier duda sobre la integridad de su trabajo. “Se lo digo directamente a Franco Parisi: descarto por completo cualquier tipo de manipulación. Pudiera ver mis bases de datos; las puedo enviar a algún correo… lo que quiera”, aseguró.
Finalmente, Alberto Mayol hizo un llamado a respetar la labor de los profesionales que se dedican al análisis de datos y a la política, enfatizando la importancia de la ética en el trabajo de encuestadores y analistas en un contexto donde las palabras tienen un gran impacto mediático.
