{"id":5359,"date":"2026-03-16T04:12:50","date_gmt":"2026-03-16T04:12:50","guid":{"rendered":"https:\/\/santiagonoticias.com\/?p=5359"},"modified":"2026-03-16T04:12:50","modified_gmt":"2026-03-16T04:12:50","slug":"evangelio-segun-las-aseguradoras-de-nueva-york","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/santiagonoticias.com\/?p=5359","title":{"rendered":"Evangelio seg\u00fan las aseguradoras de Nueva York"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p data-parapraph=\"0\">Por <strong>Esteban Escalona<\/strong><\/p>\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"586\" height=\"600\" alt=\"\" class=\"wp-image-1136358\" src=\"aspect-ratio:0.9766829343868619;width:176px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.elciudadano.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Esteban-Escalona-1.jpg 586w, https:\/\/www.elciudadano.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Esteban-Escalona-1-469x480.jpg 469w, https:\/\/www.elciudadano.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Esteban-Escalona-1-234x240.jpg 234w\" sizes=\"auto, (max-width: 586px) 100vw, 586px\"\/><\/figure>\n<\/div>\n<p data-parapraph=\"1\">Desde que llegu\u00e9 a <strong>Estados Unidos<\/strong> me he repetido, una y otra vez, como un mantra de inmigrante testarudo, que nada es seguro en esta vida. Lo curioso es que lo hago en el pa\u00eds donde el miedo cotiza en <strong>Wall Street<\/strong> y la palabra <em>seguro <\/em>es un exitoso modelo de negocios. Aqu\u00ed todo tiene que estar asegurado: la casa, el auto, el perro, el viaje, el tobillo, la demanda futura del vecino y hasta la posibilidad de que alguien se ofenda por un caf\u00e9 demasiado caliente.<\/p>\n<p data-parapraph=\"2\">Lo \u00fanico que no est\u00e1 cubierto es la decencia.<\/p>\n<p data-parapraph=\"3\">Hace poco m\u00e1s de un a\u00f1o, un joven desconocido, <strong>Luigi Mangione<\/strong>, asesin\u00f3 a tiros en pleno <strong>Midtown <\/strong>de <strong>Manhattan <\/strong>a <strong>Brian Thompson<\/strong>, CEO de <strong>United Healthcare<\/strong>, una de las mayores compa\u00f1\u00edas de seguros de salud del pa\u00eds. El crimen fue cinematogr\u00e1fico. En el sitio encontraron tres casquillos con las palabras <em>deny, defend, depose<\/em>: negar, defender, deponer. El catecismo de la industria. Niega el tratamiento. Defi\u00e9ndete en tribunales. Desgasta al enfermo hasta que se canse o se muera, lo que ocurra primero. Pero lo interesante no fue solo el crimen, sino la reacci\u00f3n de la gente. Gran parte de los norteamericanos justific\u00f3 el asesinato y convirtieron al asesino en una especie de <strong>Robin Hood<\/strong> urbano. Cuando el resentimiento popular se alinea con un homicidio, uno entiende que algo no funciona en el sistema. Porque el negocio del seguro en Estados Unidos no protege: administra el riesgo ajeno y capitaliza el miedo propio mientras las primas suben sin una explicaci\u00f3n clara.<\/p>\n<p data-parapraph=\"4\"><strong>Pepe Grillo<\/strong> siempre alega contra los seguros o <em>general liability,<\/em> que cada contratista debe tener en <strong>Nueva York<\/strong>. Son francamente abusivos, pero como \u00e9l dice \u201cen una ciudad como esta, hay que tener seguros\u201d. Es una cadena que encarece todo: los servicios, los contratos, las reparaciones. Cuando trabajaba en su empresa, en invierno deb\u00edamos limpiar la nieve y hielo en las veredas de los edificios de sus clientes en Manhattan, una y hasta dos veces al d\u00eda.\u00a0Todo para evitar que aparezca alg\u00fan abogado carro\u00f1ero con una dudosa radiograf\u00eda de un cliente accidentado. El ecosistema es perfecto: aseguradoras que elevan costos, abogados que afilan los dientes, ciudadanos que convierten el resbal\u00f3n en inversi\u00f3n. Una cadena alimenticia donde el pez grande factura al m\u00e1s chico.<\/p>\n<p data-parapraph=\"5\">Basta caminar por Manhattan: en cualquier obra en construcci\u00f3n hay m\u00e1s se\u00f1alizaciones que en un campo minado o el aeropuerto <strong>JFK<\/strong>. Conos, luces, cintas, hombres con chalecos fluorescentes indicando cu\u00e1ndo avanzar y cu\u00e1ndo detenerse. Todo dise\u00f1ado para evitar un juicio. En mi \u00faltimo viaje a <strong>Par\u00eds<\/strong>, vi una zanja protegida apenas por una valla de madera. Nadie parec\u00eda contemplar la posibilidad de enriquecerse por tropezar con su propio descuido.<\/p>\n<p data-parapraph=\"6\">La cultura del <em>disclaimer<\/em> es la verdadera literatura nacional. Las instrucciones de cualquier producto parecen escritas por un comit\u00e9 de idiotas. \u201cNo introduzca el secador en la ba\u00f1era\u201d. \u201cNo consuma el detergente\u201d. \u201cNo seque su mascota en el microondas\u201d. El pa\u00eds que lleg\u00f3 a la luna necesita advertir que el caf\u00e9 puede estar caliente. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 en el camino?<\/p>\n<figure class=\"wp-block-pullquote\" id=\"h-el-pais-que-llego-a-la-luna-necesita-advertir-que-el-cafe-puede-estar-caliente-que-paso-en-el-camino\">\n<blockquote>\n<p><em><strong>El pa\u00eds que lleg\u00f3 a la luna necesita advertir que el caf\u00e9 puede estar caliente. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 en el camino?<\/strong><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/figure>\n<p data-parapraph=\"7\">La semana pasada asist\u00ed a uno de los encuentros en espa\u00f1ol en la Biblioteca Publica <strong>Stavros Niarchos<\/strong>. Me reun\u00ed con <strong>\u00d3scar <\/strong>y <strong>Edgard<\/strong>, dos amigos del ambiente literario. \u00d3scar trabaja en el consulado chileno. Es poeta y escribe versos con la esperanza de publicarlos alg\u00fan d\u00eda. Su padre acaba de fallecer en <strong>Chile <\/strong>y quer\u00eda verlo para darle el p\u00e9same. Edgard, flota por Nueva York promoviendo libros de sus amigos escritores, comprando sus ejemplares y promocionando sus presentaciones. Edgard est\u00e1 en todas partes. Por ello yo le he bautizado como el promotor literario de Nueva York.<\/p>\n<p data-parapraph=\"8\">Al salir de la Biblioteca P\u00fablica, cerca de las siete, Edgard nos present\u00f3 a <strong>Francisco<\/strong>, un periodista peruano que \u2014seg\u00fan \u00e9l mismo nos cont\u00f3\u2014 dirigi\u00f3 la revista <strong><em>Caras<\/em> <\/strong>en <strong>Lima <\/strong>y que cojeaba al caminar. Lleg\u00f3 a Nueva York hace ocho meses para estar junto a su hijo. Nos dirigimos a paso lento hasta el <strong>Pret A Manger<\/strong> frente a <strong>Bryant Park<\/strong>. Yo me fui conversando con \u00d3scar y Edgar, m\u00e1s atr\u00e1s, con Francisco. En apenas dos cuadras, el fr\u00edo me congel\u00f3 el rostro. Al llegar, ped\u00ed una sopa de lentejas y caf\u00e9 para entrar en calor. Nos sentamos junto a la ventana, con vista a ese templo de comida saludable llamado <strong>Whole Foods<\/strong>. Despu\u00e9s de unos minutos hablando sobre el catastr\u00f3fico estado del pa\u00eds y de las redadas raciales en contra inmigrantes hispanos, Edgard le pregunt\u00f3 a Francisco por qu\u00e9 cojeaba tanto.<\/p>\n<p data-parapraph=\"9\">Sucedi\u00f3 durante el verano pasado. Nos dijo que paseaba en bicicleta con su hijo cerca de <strong>Central Park<\/strong>. Iban por la ciclov\u00eda cuando, en la calle <strong>Cincuenta y Nueve<\/strong>, un auto lo atropell\u00f3 y le fractur\u00f3 la pierna derecha. El mismo conductor lo llev\u00f3 al hospital <strong>NYU Langone<\/strong>. La fractura requer\u00eda varios meses de recuperaci\u00f3n.<\/p>\n<p data-parapraph=\"10\">Mientras escuchaba, no pens\u00e9 en el dolor, sino en si ten\u00eda seguro m\u00e9dico y en los ceros de la factura del hospital.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-pullquote\" id=\"h-mientras-escuchaba-no-pense-en-el-dolor-sino-en-si-tenia-seguro-medico-y-en-los-ceros-de-la-factura-del-hospital\">\n<blockquote>\n<p><em><strong>Mientras escuchaba, no pens\u00e9 en el dolor, sino en si ten\u00eda seguro m\u00e9dico y en los ceros de la factura del hospital.<\/strong><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/figure>\n<p data-parapraph=\"11\">\u2014Fue muy cara \u2014dijo, como adivinando lo que estaba pensando.<\/p>\n<p data-parapraph=\"12\">Un amigo le consigui\u00f3 un abogado especializado en accidentes de bicicleta. La secretaria le pidi\u00f3 los datos del veh\u00edculo. Una hora despu\u00e9s, el abogado lo llam\u00f3:<\/p>\n<p data-parapraph=\"13\">\u2014Tenemos un buen caso.<\/p>\n<p data-parapraph=\"14\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p data-parapraph=\"15\">\u2014Porque el auto pertenece a una empresa de transporte de lujo. El seguro es millonario.<\/p>\n<p data-parapraph=\"16\">En ese instante, \u00d3scar interrumpi\u00f3 para contar la historia de un chileno que demand\u00f3 a una constructora por un accidente laboral. El abogado, especialista en accidentes de trabajadores de constructoras, estaba tan convencido de ganar el caso, que le pag\u00f3 ocho mil d\u00f3lares mensuales para que no abandonara la demanda; le compr\u00f3 auto y hasta una casa. Al final ganaron casi cinco millones. El abogado se qued\u00f3 con m\u00e1s del treinta por ciento.<\/p>\n<p data-parapraph=\"17\">Francisco agreg\u00f3 otro dato anecd\u00f3tico: en una de las tantas citas para su tratamiento de recuperaci\u00f3n en el hospital, un paciente de la camilla contigua se lamentaba porque el auto contra el que se hab\u00eda lanzado \u2014lo confesaba sin verg\u00fcenza alguna\u2014 ten\u00eda un seguro de apenas veinte mil d\u00f3lares. Mala punter\u00eda. En este pa\u00eds hay que lesionarse de forma estrat\u00e9gica.<\/p>\n<p data-parapraph=\"18\">La conversaci\u00f3n cambi\u00f3 de pol\u00edtica interna y redadas a p\u00f3lizas, demandas, deducibles y porcentajes. Cuando salimos, pasadas las ocho, el fr\u00edo hab\u00eda recrudecido. En Bryant Park, la gente patinaba en la pista de hielo artificial, y otras caminaban bebiendo chocolate caliente. Todo parec\u00eda naturalmente festivo, apacible y rom\u00e1ntico, como si las fiestas de fin de a\u00f1o intentasen mantenerse para sostener ese presuntuoso slogan de <em>la ciudad que nunca duerme.<\/em><\/p>\n<p data-parapraph=\"19\">Ellos se fueron en direcci\u00f3n al <em>subway<\/em>. Yo decid\u00ed, a pesar del fr\u00edo, caminar hasta mi departamento. Y, a diferencia de otras noches, antes de cruzar cada calle me detuve a mirar con atenci\u00f3n en cada esquina. En esta ciudad, despu\u00e9s de todo, cruzar una calle tambi\u00e9n puede convertirse en un inescrupuloso an\u00e1lisis de mercado.<\/p>\n<p data-parapraph=\"20\">Por <a href=\"https:\/\/www.amazon.com\/Tal-vez-Manhattan-Maybe-Spanish\/dp\/B0CRQ4L6WZ?adgrpid=184209409411&amp;hvpone=&amp;hvptwo=&amp;hvadid=748519462038&amp;hvpos=&amp;hvnetw=g&amp;hvrand=3961515426395024585&amp;hvqmt=&amp;hvdev=m&amp;hvdvcmdl=&amp;hvlocint=&amp;hvlocphy=9004147&amp;hvtargid=dsa-1595363597442&amp;hydadcr=&amp;mcid=&amp;hvocijid=3961515426395024585--&amp;hvexpln=m-dsas&amp;tag=hydsma-20&amp;hvsb=Media_m&amp;hvcampaign=dsamob\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Esteban Escalona<\/a><\/p>\n<p data-parapraph=\"21\"><strong>Manhattan<\/strong>, 22 de febrero de 2026.<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n<pre class=\"wp-block-preformatted\"><em>Las expresiones emitidas en esta secci\u00f3n son de exclusiva responsabilidad de su autor(a) y no representan necesariamente las opiniones de\u00a0<strong>El Ciudadano<\/strong>.<\/em><\/pre>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n<h4 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-sigue-leyendo\"><em><strong>Sigue leyendo:<\/strong><\/em><\/h4>\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-el-ciudadano wp-block-embed-el-ciudadano\"\/>\n<\/div>\n<p><script async defer crossorigin=\"anonymous\" src=\"https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/sdk.js#xfbml=1&#038;version=v14.0&#038;appId=91647977268&#038;autoLogAppEvents=1\" nonce=\"oICed85h\"><\/script><br \/>\n<br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Esteban Escalona Desde que llegu\u00e9 a Estados Unidos me he repetido, una y otra vez, como un mantra de inmigrante testarudo, que nada es seguro en esta vida. 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