La situación en la Pampa argentina es alarmante, con millones de hectáreas inundadas debido a lluvias intensas y la falta de infraestructura adecuada.
El panorama actual muestra caminos convertidos en canales, ganado buscando pasto entre el lodo y cosechas perdidas, afectando gravemente a la agricultura y la economía local. Según la Confederación de Asociaciones Rurales, aproximadamente cinco millones de hectáreas, una superficie mayor que la de Dinamarca, están cubiertas de agua o son inaccesibles debido al anegamiento de caminos.
El distrito de 9 de Julio es uno de los más impactados entre los 28 que han sido declarados en emergencia por el gobierno de la provincia de Buenos Aires. Las inundaciones en esta área no han cesado desde marzo, y en lo que va de 2025, las precipitaciones han superado los 1.600 milímetros, casi el doble del promedio anual. Esta situación contrasta con la sequía severa que sufrió la región hace dos años, que resultó en pérdidas económicas de aproximadamente 20.000 millones de dólares.
Hugo Enríquez, productor y presidente de la sociedad rural local, ha advertido que la situación “catastrófica” generará un problema económico regional que afectará a diversos sectores, incluyendo el transporte, los contratistas, los campos, los acopios y los proveedores de insumos.
El ministro de Desarrollo Agrario provincial, Javier Rodríguez, ha señalado que “está claro que hay cuestiones vinculadas al cambio climático y fundamentalmente a la mayor recurrencia de hechos climáticos muy fuertes”. La intendenta de 9 de Julio, María José Gentile, también ha enfatizado la importancia del cambio climático en esta crisis, afirmando que “desconocer eso es no ver la realidad”.
Los caminos rurales de 9 de Julio presentan un olor a agua estancada y están infestados de mosquitos y ranas. Muchos de estos caminos, que fueron trazados a una altitud inferior a la de los campos, se han convertido en canales que impiden el paso a los productores.
Los expertos coinciden en que la solución a esta crisis radica en la realización de obras de infraestructura. Es necesario reacondicionar caminos y canales, controlar la construcción de canales clandestinos y llevar a cabo proyectos de infraestructura que han estado pendientes durante décadas, como el dragado del Río Salado, que es la única vía de desagote de la región.
El ministro Rodríguez ha indicado que el gobierno provincial ha avanzado en la obra, pero ha advertido que, desde la asunción de Javier Milei, el tramo correspondiente al gobierno nacional ha quedado paralizado. “Si no hubiera frenado eso en 2023, ese tramo estaría terminado y sin ninguna duda drenaría de mejor manera el agua”, ha declarado.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ha anunciado recursos para “abrir caminos e ir hacia las familias aisladas” y ha señalado que corresponde a la provincia, gobernada por el peronismo opositor, realizar el trabajo de dragado.
El sector agroindustrial es crucial para la economía argentina, representando en 2024 el 58% del total de las exportaciones del país, que es uno de los principales productores de alimentos a nivel mundial.


